martes, 18 de noviembre de 2008

Corrida del Prado en Familia









El domingo 16 de noviembre tuve la hermosísima experiencia de ver a mis hijos participar en la carrera para niños que organizó el grupo de Corredores del Prado, previo a las carreras por el campeonato. Fue una experiencia altamente disfrutable desde mucho antes, por la ansiedad previa, por el esfuerzo que demostraron los niños durante la corrida(todos en general), por sus expresiones de orgullo y satisfacción cuando les entregaron su primera medalla y por verlos rematando hasta el arco. Era genial ver esas caritas muy concentradas que a veces dejaban escapar una leve sonrisa, medio seria, mirando apenas para el costado cuando alguien les gritaba desde la vereda dándoles aliento. Creo que son momentos de esos que los niños al instante lo guardan en su "disco duro" y que los acompaña para el resto de sus vidas. Mi Hijo Mateo pasó todo su día con la medalla colgada en el cuello llevándola con mucho orgullo y mostrándosela a todo el mundo. Por eso creo que hasta una simple medalla, aunque sólo sea por llegar, y no por ser el primero, tiene un inmenso valor, que no tiene que ver con lo material, sino que el significado se lo da cada uno. Lo mismo sucede en el mundo de los adultos, las cosas que nos rodean adquieren un valor en la medida que les damos un significado, si no son simples objetos vacíos. Creo que la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos no son bienes materiales, sino momentos simples en los que aprendan a ser felices disfrutando del compartir en familia y con amigos. Fue una de las carreras que más disfruté, felicito y agradezco a la gente del prado por la idea y el esfuerzo, me hicieron a mí y a mi familia vivir un muy lindo momento que todavía sigue estando presente en todos nosotros.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

"El Oxígeno ese mal necesario"


VO 2 significa volumen (en mililítros o en litros) de oxígeno.
Desde hace muchos se sabe que la producción energética del cuerpo consume oxígeno. Cuanto mayor es el expendio energético del cuerpo, mayor consumo de oxígeno.
En 1923 los filósofos británicos A.V.Hill y Hartley Lupton demostraron que el consumo de oxígeno aumenta en forma proporcional con la intensidad de la actividad física. Postularon que poco antes de que el individuo llegue a su capacidad máxima de trabajo físico, el consumo de oxígeno alcanza una meseta y no aumenta más. Definieron que en este punto el atleta llegó a su consumo máximo de oxígeno o (VO2 max).
A esta magnitud se le denominó de varias maneras, entre ellas: potencia aeróbica máxima, capacidad aeróbica, máximo consumo voluntario de oxígeno, etc.
En suma VO2 max se refiere a la máxima cantidad de oxígeno que un sujeto puede extraer de la atmósfera, transportar al músculo y usar en el trabajo muscular.
Así, un corredor de 10 Km que pese 75 Kg y corra esta distancia en 30 min habrá hecho idéntico trabajo que otro corredor del mismo peso que haya corrido la distancia en 60 min. Sin embargo el que corrió en 30 min fue más potente porque realizó igual trabajo en menor tiempo. Dado que el oxígeno es necesario para la oxidación de sustratos que producen energía muscular, podríamos decir que el consumo total de oxígeno de ambos corredores fue el mismo, en virtud de haber realizado el mismo trabajo y por ende el mismo expendio energético.
Notamos que el primer corredor hizo el expendio calórico en la mitad de tiempo, y por lo tanto podemos decir que el consumo de oxígeno fue el doble por unidad de tiempo.
Fuente: artícullo extraído de la Revista VO2

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Perdiéndonos o rencontrándonos en las sierras?


El día 9 de noviembre de 2008 se realizó la Cannondale (competencia de Mountain Bike) en la Sierra de las Animas.

Si bien fue un recorrido duro, no le faltó nada, descensos muy pronunciados, cuestas muy empinadas, barro, pastisales de un metro, cañadas con el agua por las rodillas, etc, pero todo esto valió la pena. De todas las carreras que he hecho esta es la que por lejos disfrute más, pues no fui con la idea de hacer un buen tiempo sino de disfrutarla, y así fue. Yo que amo cada día más la naturaleza me perdía en los espectaculares paisajes que me ofrecía el recorrido. Me vinieron imágenes y sensaciones muy hermosas de mi pasado. Sinceramente y lo digo desde el corazón, si alguien me pregunta cuanto pagaría yo por un tour como el de ayer, si fuera turista, y de antemano me mostraran esos paisajes, creo que superaría ampliamente lo que me costó la inscripción. Es una sensación hermosísima, hubo veces que sentía ganas de seguir todo el día arriba de la bici, con tal de seguir contemplando esos paisajes de sierras, arroyos, campos llenos de flores, etc. También pensaba en la cantidad de veces que desmerecemos a este pobre país y lo hermoso que es, y que siendo tan chico como es lo mucho y variado que nos puede mostrar en un recorrido de apenas 50 km. Yo desde muy chico viajo al interior y he podido viajar, en algunas oportunidades al exterior, pero pocas veces vi lugares tan hermosos como ese Uruguay profundo que nos regala las competencias de mountain bike.

En estas actividades uno a la hora ya se encuentra totalmente sólo en el medio de la nada, en un camino polvoriento, o en la cúspide de una sierra donde el viento es nuestro único compañero, sin señal en los celulares por si algo nos pasa, enfrentándonos a lo desconocido, con el sonido de los pájaros, el cielo y el verde de las sierras juntándose en el horizonte, el perfume por momentos muy fuerte de las flores, y el ganado que nos mira pasar como asombrado. Cuando uno baja de esas sierras a 60 km entre piedras y tierra suelta lo único que resta es encomendarse a Dios y dejarse llevar por esa sensación hermosa que es el flujo de adrenalina que nos recuerda que estamos vivos y llenos de energía, todas estas vivencias en lo personal son tan fuertes que me duran hasta el otro día y más allá del cansancio natural me hacen programar mi próxima cita con la naturaleza. Invito a todos aquellos a que se animen a dejarse llevar y vivir momentos inolvidables arriba de una simple bicicleta.

Mi bici me costó menos que una semana en las termas, pero me ha regalado momentos como el de ayer que valen mucho más que eso.

En definitiva la vida es simple, lo único que nos llevamos son los momentos vividos y nuestra energía desplegada en la tierra, las bienes materiales están de paso y somos simples arrendatarios de las mismas, por más que guardemos bien en el armario los títulos de esas cosas que pensamos que son nuestras, lo único que sí nos pertenece es nuestra energía y ganas de vivir y todo lo que hacemos con ellas.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El Deporte y la salud

¿Cuánta Actividad Física es Buena para la Salud?
Ejercicio y aptitud física
Los individuos entrenados tienen mayores niveles de aptitud física, y la relación entre la actividad y la aptitud, probablemente es conocida desde la antigüedad. Los atletas y los soldados desde siempre han sido entrenados para mejorar su capacidad de performance. Los estudios cuidadosamente realizados para cuantificar el entrenamiento requerido para producir una mejoría en la aptitud son recientes; en 1957, Karvonen y cols. (55) publicó uno de los primeros estudios. Docenas de estudios durante los últimos 35 años, han focalizado la atención en tres principios para la prescripción de ejercicios: intensidad, frecuencia, y duración (5).
Intensidad
Durante las últimas décadas, la opinión general es que hay una intensidad mínima de ejercicio requerida para estimular una mejoría en la capacidad física. El Colegio Americano de Medicina del Deporte (CAMD) fue la primera organización científica en publicar informes oficiales sobre la prescripción de ejercicios. Su guía de 1975 propone el 70% del máximo consumo de oxígeno como la mínima intensidad de ejercicio recomendada para mejorar la aptitud física (4). Estudios subsiguientes disminuyeron las recomendaciones para el umbral de intensidad, y la tercera edición del libro del CAMD en 1986 (3) recomienda una intensidad mínima del 50%. La cuarta edición de 1991 (2), recomienda ejercicio moderado, definido como el ejercicio entre el 40-60% de la capacidad máxima, por ser apropiado para muchas personas. Una declaración del CAMD de 1990 sostiene que “las personas con un bajo nivel de capacidad pueden lograr un efecto significativo de entrenamiento con…40-50%” de la capacidad (5). Una hipótesis alternativa del nivel de umbral de intensidad es que la respuesta al entrenamiento depende principalmente, sino exclusivamente, del gasto energético total del ejercicio y no de la intensidad. Esta distinción es importante y necesita una aclaración adicional. Si existe un umbral de intensidad mínima, este probablemente varía de acuerdo al nivel inicial de capacidad de la persona, de la duración de sesión del ejercicio, de la longitud del período de entrenamiento, y quizás de otras características individuales.
Duración

El CAMD recomienda 20-60 minutos de actividad aeróbica continua para cada sesión de entrenamiento (2, 5). Existe una interrelación entre la intensidad y la duración en su impacto sobre el cambio en la aptitud. La actividad de baja intensidad debe ser realizada durante un período más largo que la de alta intensidad, para tener el mismo efecto sobre el aumento de la potencia aeróbica. Nuevamente, el gasto energético total de la sesión de ejercicio es, probablemente, el factor crítico determinante del cambio en la capacidad.
Los investigadores han desafiado la creencia que la actividad aeróbica continua es necesaria para lograr un efecto en el entrenamiento. Un estudio reciente se refiere a este tema comparando dos regímenes diferentes de entrenamiento (21). Un grupo entrenaba cinco días por semana con una sesión diaria de 30 minutos. El segundo grupo también entrenaba cinco días por semana, pero en tres sesiones diarias de 10 minutos. Luego de ocho semanas de entrenamiento los aumentos en la capacidad física fueron similares, sugiriendo de esta manera, que la acumulación de actividad en el transcurso del día puede producir un efecto de entrenamiento deseable.
Frecuencia
El CAMD recomienda entrenar de 3 a 5 días por semana (2, 5). La mayoría de los estudios muestran poco cambio en la capacidad física si se entrena menos de 3 veces semanales, a menos que el ejercicio sea bastante intenso. Y entrenar más de 5 veces no produce un mayor mejoramiento de la capacidad que entrenando 5 días por semana (5).



Efectos fisiológicos del ejercicio
Los potenciales efectos beneficiosos del ejercicio agudo y crónico sobre la aptitud física han sido intensamente investigados durante los últimos años. Los estudios existentes clínicos y en laboratorio, han documentado una amplia gama de beneficios, incluyendo adaptaciones metabólicas, hormonales, y cardiovasculares que son evidentes tanto en reposo, como durante y luego de esfuerzos máximos y submáximos (14). El ejercicio agudo y crónico también reduce la ansiedad y la depresión y tiene un impacto positivo sobre otras características psicológicas, tanto en personas normales como en aquellas con patologías clínicas (99). En esta sección, nosotros solamente puntualizamos los beneficios fisiológicos claves que, en teoría, contribuyen a reducir el riesgo de mortalidad, especialmente por enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Mejoramiento del balance entre la demanda y el aporte de oxígeno cardíaco
El requerimiento del oxígeno cardíaco durante el ejercicio está determinado por una variedad de factores, de los cuales el más importante está reflejado por el producto frecuencia-presión (esto es, el producto entre la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea sistólica) (2). Debido a que este producto aumente en forma lineal durante un ejercicio progresivo, también lo hace la demanda de oxígeno. Luego del entrenamiento, el producto provocado por una determinada intensidad submáxima, en general es sustancialmente disminuido (117). Esto permite que una actividad física específica sea realizada con una menor demanda de oxígeno, y por lo tanto, con un menor riesgo de isquemia.
Actualmente, no existe una evidencia directa que el ejercicio provoque la formación de colaterales coronarias, y probablemente este tema no se resolverá hasta que se desarrollen técnicas más sofisticadas para la evaluación de la colateralización coronaria y sean utilizadas en estudios clínicos para el entrenamiento (56). Sin embargo, hoy en día hay evidencia de que el entrenamiento puede, de hecho, mejorar el aporte y/o utilización de oxígeno (29, 56).
Hipertrofia ventricular excéntrica
La hipertrofia del miocardio es un mecanismo de adaptación que se desarrolla en respuesta al aumento del llenado hemodinámico del corazón. De acuerdo a la naturaleza específica de tal llenado, el aumento resultante en la masa cardíaca está asociado con las alteraciones características en el volumen de las cavidades cardíacas y en el grosor de sus paredes. Como una respuesta adaptativa a la sobrecarga en el volumen del ventrículo izquierdo, el entrenamiento dinámico, a menudo produce un aumento en el grosor de la pared ventricular izquierda. Se cree que esta hipertrofia excéntrica está asociada con un aumento en la vascularidad de miocitos, que está en proporción al grado de hipertrofia de los miocitos en sí, y por lo tanto mejora la función cardíaca y asegura la salud de los mocitos (123). La función del ventrículo izquierdo es un determinante principal en el riesgo de mortalidad, luego de un infarto agudo de miocardio. Debido a que las personas con hipertrofia excéntrica pueden sufrir relativamente un menor daño en la función del ventrículo izquierdo, para una cantidad determinada de daño en el miocardio, Ekelund y cols. (31) formularon la hipótesis que estas personas tienen mayores chances de sobrevivir a un infarto de miocardio.
Reducción en el riesgo de arritmias ventriculares letales
Noakes y cols. (81) mostraron que el corazón de ratas entrenadas tenía una menor propensión para la fibrilación ventricular durante la normoxia, hipoxia, e isquemia aguda regional de miocardio. Además, ellos demostraron que el entrenamiento aumenta el umbral de fibrilación ventricular en el corazón de ratas, previamente infartadas, antes y después del comienzo de un nuevo infarto (96). Estas observaciones implican que el ejercicio regular, antes o después de un infarto agudo de miocardio, puede actuar directamente sobre el mismo para mejorar su resistencia a arritmias ventriculares letales. A pesar de que para sustanciar ésta hipótesis se necesitan más estudios con seres humanos, esto es compatible con las observaciones de los meta-análisis, que demuestran que la rehabilitación cardíaca protege contra la mortalidad (que está mayormente relacionada con arritmias ventriculares letales), más que contra una recidiva de infarto (82, 83); y también lo es con los estudios epidemiológicos que asocian al estilo de vida físicamente activo con una reducción en el riesgo de una muerte cardíaca súbita (76, 84).
EFECTO FAVORABLE SOBRE LA COAGULACION SANGUINEA
Se cree que la oclusión total de una arteria coronaria como resultado de una formación trombótica en el sitio de una estenosis aterosclerótica, es el evento precipitante final en más del 90% de los infartos agudos de miocardio. A pesar de que se han reportado observaciones enfrentadas y que aún se necesitan más investigaciones, se piensa que el ejercicio reduce la adherencia y el estado de agregación de plaquetas sanguíneas (30, 101). Por otra parte, mientras que la inactividad física parece disminuir la fibrinólisis, el entrenamiento tiende a aumentarla moderadamente (30), lo que es favorable para el organismo.
Mejoría en el perfil de lípidos y lipoproteínas plasmáticas
La Tabla 1 presenta un resumen del efecto del ejercicio agudo y crónico sobre los lípidos y lipoproteínas plasmáticas. De estos beneficios, quizás el más relevante es el aumento del colesterol-lipoproteína de alta densidad (HDL). En general, una sola serie de ejercicio de duración moderada, en el largo plazo provoca un aumento de 4-6 mg/dl en los niveles de colesterol HDL en hombres y mujeres (41). Estudios recientes realizados por Hughes y cols. (51, 52) sugieren que a pesar que la intensidad del ejercicio no parece modificar significativamente, el impacto agudo del ejercicio aeróbico sobre los niveles de colesterol HDL en los hombres, si lo hace la duración del mismo. En su estudio, el aumento de los niveles de colesterol HDL plasmático, 24 horas después de una serie de ejercicios realizados con un consumo de oxígeno 20% inferior al umbral anaeróbico, fue mayor cuando la duración del ejercicio fue de 45 minutos, en comparación con 30 minutos (52).
Del mismo modo, a pesar que no todos los estudios están de acuerdo, los resultados muestran en general un incremento del 5-15% en los niveles de colesterol HDL plasmático luego de un entrenamiento crónico (41). En los hombres, tales incrementos parecen estar directamente relacionados, tanto con la intensidad del ejercicio como con la cantidad total de gasto energético semanal (126). En las mujeres, un estudio reciente llevado a cabo en el Instituto de Investigaciones Aeróbicas sugiere que un entrenamiento con intensidades moderadas, realizado aproximadamente al 55% de la máxima frecuencia cardíaca puede ser tan efectivo para incrementar los niveles de colesterol HDL como un entrenamiento con mayores intensidades (25).
Reducción del riesgo de hipertensión y disminución de altos valores de tensión arterial
Los estudios epidemiológicos han documentado una reducción en el riesgo del desarrollo de la hipertensión en personas físicamente activas (42). Varios estudios también han demostrado que las presiones sanguíneas de pacientes hipertensos son reducidas, durante una a tres horas, luego de una simple serie de 30-45 minutos de ejercicio aeróbico (42). Además, un meta-análisis reciente con 25 estudios longitudinales, ha confirmado la eficacia del entrenamiento aeróbico en la disminución de la presión sanguínea sistólica y diastólica (43). El promedio de reducciones en las muestras de este meta-análisis fue de 10,8 y 8,2 mmHg, para las presiones sistólica y diastólica, respectivamente. Notablemente, en los estudios incluidos en el meta-análisis, los ejercicios de intensidad moderada parecieron ser tan efectivas-sino más-que los de intensidades más altas.
Mejoría en la sensibilidad a la insulina
Las observaciones del estudio de Framingham indican que la incidencia de enfermedades cardiovasculares entre individuos con diabetes mellitus es, aproximadamente, dos a tres veces mayor que en personas normoglucémicas (53). Una investigación reciente mostró, además, que la insulina mejora la proliferación de las células arteriales de los músculos lisos y estimula la lipogénesis en el tejido arterial (34). No es sorprendente, que la hiperinsulinemia también esté ligada a un riesgo acentuado de infarto agudo de miocardio, aún en hombres no diabéticos (24).
En forma aguda, una sola serie de ejercicio aeróbico submáximo aumenta la sensibilidad insulínica en el músculo esquelético y en otros tejidos. Por lo tanto, tal ejercicio, a menudo, provoca una disminución en los niveles de glucosa sanguínea en pacientes con diabetes mellitus insulino, o no insulino-dependientes (122). Esta mejoría, inducida por el ejercicio, en el metabolismo de la glucosa puede persistir durante horas y días, y se piensa que es modulada por un incremento en el número de transportadores de glucosa de la membrana celular, así como por un incremento en la actividad intrínseca de estos transportadores (59).
Con un entrenamiento crónico, el control glucémico también mejora en personas que tienen diabetes no insulino-dependiente y, en menor grado, en aquellas personas que si dependen de insulina (122). Sin embargo, como es en parte, el mismo efecto beneficioso sobre las lipoproteínas plasmáticas y con la tensión arterial, aún no está claro si tales mejoras son, en gran medida, debidas a los efectos acumulativos de las series individuales agudas de ejercicio, más que a un cambio de aptitud en sí, mediado por el entrenamiento (122).
Reducción de la obesidad y mejoría en la distribución de la adiposidad corporal
La restricción calórica a través de la dieta, en combinación con el gasto calórico mediado por el ejercicio regular, parece ser el modo más efectivo de prevenir la obesidad y mantener un peso corporal ideal. Este enfoque, en comparación con la dieta sola, preserva mejor la masa magra y puede estar ligado, posiblemente, con cambios crónicos favorables en la tasa metabólica basal (35, 94, 120). El ejercicio regular, también puede estar asociado con beneficios en cuanto a la mantención y a la estabilidad de la pérdida de peso (57). Estudios recientes han muchas de las consecuencias adversas de la obesidad pueden estar más cercanamente relacionadas con la distribución de la grasa corporal, que con la cantidad de la misma (8). Desde luego, los individuos con más grasa en el tronco, especialmente grasa intraabdominal, tienen un mayor riesgo de muerte que los individuos que son igualmente obesos, pero cuya grasa está predominantemente en las extremidades (8). A pesar de ser necesarios más estudios, el ejercicio regular parece ser capaz de provocar cambios favorables en la distribución de la grasa corporal (23). En realidad, estudios preliminares sobre el entrenamiento sugieren una movilización preferencial de la grasa subcutánea del tronco, en comparación con la grasa subcutánea periférica (23).
Mejoría en la función inmunológica.
En vista de la evidencia existente que la actividad física disminuye los riesgos de cáncer de colon (especialmente en los hombres) y los cánceres de pecho y de los órganos reproductivos en las mujeres, junto con la reconocida importancia del sistema inmunológico en la defensa orgánica contra la neoplasia, es entendible por qué la inmunología del ejercicio es actualmente un área de interés en la investigación (15, 108). A pesar de que tanto el ejercicio agudo como crónico han sido asociados con consecuencias inmunológicas potencialmente beneficiosas, la hipótesis de que una mejoría de la inmunovigilancia inducida por el ejercicio contribuye a la disminución del riesgo de cáncer, es actualmente controvertida, y necesita una considerable investigación futura. En realidad, muchos expertos creen que el mecanismo por el cual la actividad física regular puede proteger contra ciertos tipos de cáncer, es de naturaleza no inmunológica (15, 108). Es posible que tales mecanismos no inmunológicos incluyan una reducción del tiempo de tránsito intestinal, en el caso del cáncer de colon (61), y alteraciones hormonales (por ejemplo, disminución de los niveles de estrógenos y consecuentemente, menos estimulación de los órganos), en el caso de los cánceres de pecho y de los órganos reproductivos (15, 108).
Resumen sobre los estudios clínicos sobre el ejercicio.
Los estudios clínicos confirman que el ejercicio ejerce influencia sobre muchos sistemas y funciones orgánicas. Se han identificado varios efectos posiblemente saludables del ejercicio. Algunos de estos efectos son respuestas agudas a una simple sesión de ejercicio; otros surgen de adaptaciones crónicas al entrenamiento.
ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS SOBRE ACTIVIDAD O APTITUD FISICA Y SALUD
Enfermedades cardiovasculares
El aumento en el riesgo de enfermedades causadas por un estilo de vida sedentario ha sido evaluado en más estudios epidemiológicos que para cualquier otra enfermedad combinada, y las enfermedades coronarias (CHD) son, por lejos, las enfermedades cardiovasculares más frecuentemente estudiadas. Hasta el presente se disponen de numerosos trabajos de revisión sobre el riesgo de las CHD asociadas con hábitos sedentarios; en 1987, Owell y cols. (97) publicaron uno de los trabajos de revisión más completa. Como ya se ha establecido que los hábitos sedentarios están casualmente relacionados con el aumento en el riesgo de CHD, nosotros no revisaremos este tema en detalle.
Hipertensión
Los estudios cross-seccionales muestran menores tensiones sanguíneas en personas activas que en sedentarias (19, 40). La magnitud de diferencias en la tensión sanguínea entre los grupos activos, es modesta; normalmente menor a 10 mmHg para la presión sistólica y 5 mmHg para la diastólica. Esta asociación parece ser independiente de las potenciales variables confrontadas, tales como grasa corporal, ingesta de alcohol, historia familiar de hipertensión, y edad. Sin embargo, la actividad no parece normalizar la presión arterial en todas las personas hipertensas (43).
Un estudio epidemiológico prospectivo el cambio de la aptitud física en relación al cambio de la presión sanguínea (10). Un total de 753 hombres de mediana edad fueron seguidos durante un promedio de 1,6 años, cuya aptitud física fue evaluada al comienzo, y durante exámenes posteriores a través de un test ergométrico de esfuerzo máximo. Los incrementos en la aptitud y las disminuciones del peso corporal fueron asociados con las disminuciones de las presiones sistólicas y diastólicas. La asociación entre el cambio de aptitud y el cambio de presión sanguínea desapareció en los modelos de regresión múltiple, cuando se agregó el cambio en el peso corporal. Por lo tanto, el efecto del cambio en la aptitud física sobre la presión sanguínea estuvo mediado, en gran medida, por los cambios en el peso. Hay dos estudios prospectivos sobre hábitos sedentarios o bajos niveles de aptitud física, con riesgo de desarrollar hipertensión diagnosticada por el médico. Ambos estudios siguieron a grandes grupos [14998 estudiantes de Harvard (90), y 4820 hombres y 1219 mujeres de la Clínica de K. Cooper (11)], durante un período de hasta 12 años. Ningún participante era hipertenso al momento de comenzar el estudio. El riesgo de desarrollar hipertensión diagnosticada por el médico durante el seguimiento fue el 35% mayor en los estudiantes sedentarios, en comparación con los activos, y el 52% mayor en los pacientes no entrenados, en comparación con los entrenados, en la Clínica de K. Cooper. Estos resultados no fueron debidos a factores tales como la edad, el cigarrillo, la historia familiar de hipertensión, o la composición corporal.
Ataque cardíaco
Sólo hay unos pocos informes epidemiológicos acerca de la actividad o aptitud física sobre la incidencia de ataque cardíaco, y las observaciones son equívocas. Un problema en la interpretación de estos datos es que la mayoría de estos estudios no distingue entre ataque hemorrágico y no hemorrágico (tromboembólico). Nosotros podemos, razonablemente, pensar que la actividad física podría tener un impacto sobre ataques no hemorrágicos, ya que esta enfermedad parece tener un mecanismo patogénico similar al atribuido a la CHD, estando la actividad y aptitud, inversamente relacionadas a la CHD. La actividad y aptitud físicas podrían afectar el riesgo de ataque hemorrágico indirectamente, vía una asociación con la presión sanguínea, pero la asociación, si está presente, parecería ser débil. La incidencia de ataques en el estudio con los alumnos de Harvard muestra una pendiente inversa de la correlación con la actividad física en tiempo libre, expresada en kcal/semana de gasto (86). Las actividades relacionadas con el trabajo muestran una relación en forma de U con los ataques entre trabajadores ferroviarios italianos. Los trabajadores en actividades, tanto sedentarias como intensas, tienen un elevado riesgo relativo del 2.2, en comparación con trabajadores del grupo de actividades moderadas (73). Nosotros consideramos que la posible relación entre actividad o aptitud, y ataque sea probable, pero no está establecida.Los problemas en la interpretación provienen de definiciones variadas de actividad física (tiempo ocupacional/libre, estimación de tiempo de vida versus un momento determinado), de los resultados, y de las diferencias en las poblaciones motivo de estudios.