martes, 24 de febrero de 2009

Más que hierros cruzados un profundo respiro



Una bici…….un paréntesis necesario

Subir a una bici significa perderme de la cotidianeidad mundana. Es un agujero en esta galaxia, es un hueco en esta vida que me lleva hacia las cosas simples y verdaderas del existir: el viento, el sol, el agua, las hojas, los aromas, los sonidos de la naturaleza, nuestra mente, es un diálogo en silencio con uno mismo, es una cita con nuestra soledad.
Es un momento de sutil intimidad, donde estamos solos con nuestros suspiros y nuestras ideas, es un vacío lleno de paz y armonía donde nos abrazamos con lo más íntimo y primitivo de nosotros mismos. Conversamos con nuestro ser, nos decimos frases al oído dejándonos descubrir y redescubrirnos en cada metro recorrido. Muchas veces nos damos tiempo para pensar en lo que ya no está, en lo que estamos perdiendo o ganando, o simplemente en lo que vendrá.
Rodando nos encontramos con lugares y paisajes que ya estaban en la tierra antes que nuestros padres y abuelos regalando las mismas cosas que generosamente han regalado a diferentes hombres durante siglos.
Allí en la simple complejidad de la naturaleza, somos una mancha en el paisaje, somos una ráfaga de viento, un instante robado a nuestras vidas, que nadie parece notar, tal vez, con suerte algún caballo o alguna vaca nos miren por casualidad en el tedio de esas tardes de enero. Somos un eco que se adentra en el monte y dura menos que el zumbido de un mangangá. Esos montes de coronillas que se esconden del mundo dejándose crecer hasta tupirse, al punto que no nos hacen para nada fácil la pasada, pero que sin embargo gentilmente nos regalan sus sombras, tendiéndonos alfombras de mentas a nuestros pies, refrescándonos con la frescura de arroyos y ríos que fluyen serenos cobijando pájaros y peces.
Poco a poco a medida que dejamos la locura de nuestros pensamientos citadinos nos vamos fundiendo en contrastes de colores, todo un abanico para perderse, hay grises, verdes, azules rosas, amarillos, marrones, allí no somos nada ni nadie, aunque en nuestro interior sigamos creyendo ingenuamente que somos un todo.

“Ser Biker algo más que dar pedal………”
Damos saltos conquistamos cumbres que hasta cuesta caminarlas, revoloteamos entre el campos dando giros entre los árboles y las piedras, nos caemos, nos levantamos, miramos tratando de no mirar. Pasamos a veces algunas partes a puro porrazo, pero nos levantamos y seguimos, no hay vergüenza, nadie se ríe, no es un tropezón en 18 y Ejido, sino una simple caricia al piso.
Allí entre trillos que a veces cuesta encontrar y que otras veces simplemente los inventamos, zigzagueamos entre los pajonales como una víbora entre las piedras, vamos sorteando raíces, arbustos, montículos, siendo un bicho raro entre tanta exuberancia, mitad hombre y mitad máquina.
Cruzamos arroyos con nuestras bicis al hombro como si estuviesen atadas al cuerpo, y nos descansamos en ellas cuando simplemente nos devuelven el favor llevándonos a 50 o 60 por una bajada sin dar un solo pedalazo.
Trepamos alambrados, pedregales o barrancos, caminamos entre la arena o el barro, que casi siempre está húmedo y frío, un verdadero regalo a nuestros tobillos cansados o como dicen en la capital una buena sesión de fangoterapia.

Nos perdemos en esos rincones descuidados de nuestra conciencia y a veces salimos de ella cuando el vértigo de la carrera nos llama a recordar que vamos muy rápido y que es bueno seguir pisando un poco de tierra de vez en cuando.
Salimos a conquistar una aventura, a darle pelea al mundo y a veces no nos damos cuenta que la carrera la empezamos a vivir la noche anterior, cuando desde la cama esperamos a la mañana que nos lleve con el sol. Esa noche pensamos mucho y el día anterior y a veces la semana o las semanas previas, deseando vivir a pleno ese momento, inventándonos estrategias, rivales, dificultades, fortalezas, etc. y después nos damos cuenta que todo eso fue en vano, que lo único cierto es la sorpresa en cada metro de carrera, pero igual seguiremos con ese ritual que en cierta forma nos da seguridad.
Vamos atrás, en el medio o algunas veces adelante (cuando conseguimos un lugar contra la cinta que marca la largada), “no nos importan las posiciones” decimos, pero intentamos rebasar a algún cristiano maltrecho que va delante y si no lo vemos lo inventamos, pensamos que están a la salida de un monte o pasando la cuesta.
Pero cuando vemos el arco a lo lejos sabemos que todo terminó por hoy, que la tarea está cumplida, que una vez más la cita con nosotros mismos ha terminado. Le hemos ganado a la monotonía y vamos a tranco lento, para que los otros no noten nuestra ansiedad, a buscar nuestra medalla que no es muy distinta que las demás que tenemos colgadas o guardadas en algún rincón.
Finalmente, atrás quedó una carrera… y según como terminemos hablaremos de la próxima con los demás tratando de mantener viva esa llama que nos iluminó en todas esas horas vividas.

Yo me crié en una época un tanto distinta a la que viven muchos jóvenes hoy por hoy, viví en un campo jugando al fútbol con amigos, trepando árboles altos con mi hermana, nadando en ríos, rodando con mi bici entre quintas, tal vez estoy pasando a ser un sobreviviente de ese pasado.
En cierta forma con mi bicicleta soy un sobreviviente más en este mundo racional, mantengo vivo un pasado más simple pero no por ello más pobre. Un pasado donde el diario vivir era una construcción permanente y no algo dado por el solo hecho de respirar.
Hoy por hoy hay: play stations, facebook, chat, plasmas, cable con 100 canales, Internet, teléfonos celulares de todo tipo, procesadores, multiprocesadores, la Wii, cámaras web, cámaras digitales, Mp3, Mp4, Mp5, mascotas virtuales….etc….etc…..etc. ¿Pero por qué será qué todos estos chiches no alcanzan?.
Cuando yo era un joven no teníamos mesa de ping pong a lo sumo tomábamos a escondidas la mesa de la cocina y le inventábamos alguna red, no teníamos canchas de fútbol, había que marcarlas y hacer los arcos con dos palos. Todo costaba más es por ello que tal vez no se vivía tan solo estando tan rodeado, había que juntarse y dejar de lado diferencias para cumplir con un objetivo común. No teníamos las cosas solucionadas con simplemente pedirlas o apretar un botón, debíamos construir nosotros mismos nuestro ambiente.

Ser un biker no es solo subir a una bicicleta, es dejarse enamorar y enamorarse de la naturaleza con la excusa perfecta de tan solo dominar medianamente tres hierros cruzados con un par de ruedas. Es darle permiso a la adrenalina para que se apodere de nuestras venas, es decirle sí a la sorpresa, al miedo, a la fuerza que llevamos dentro nuestro.
Ser Biker es decirle sí a la soledad sin dejar de estar acompañados, regalándonos todo lo mejor de nosotros mismos, hermanando cuerpo, espíritu y mente.
Es vivir la vida en libertad respetando al entorno y a nosotros mismos haciendo de la vida una construcción permanente.

Tal vez, mi bici sin querer se ha transformado en ese vehículo que mantiene vivo todos esos rincones de mi pasado donde no habían tantos botones ni teclas para vivir, en donde cada segundo vivido implicaba sorpresa por lo nuevo y disfrute constante de las cosas simples de la vida.

sábado, 21 de febrero de 2009

Los Calambres

El calambre muscular
El calambre muscular es una contracción involuntaria, súbida, breve y dolorosa de un músculo o grupo muscular.
¿Cuáles son las causas de los calambres?
Antes de responder a esta pregunta creo que deberíamos pensar en esta otra ..
¿todos los calambres se producen en las mismas circunstancias?.
No es lo mismo un calambre de un deportista profesional durante el final de un partido de 3h que el calambre de una persona que está plácidamente dormido y a mitad de noche se le “sube” el gemelo. Como siempre hay que reconocer el origen de la lesión antes de plantearnos el mecanismo de prevención.
Los calambres en personas deportistas se puede producir durante la práctica deportiva o al finalizar la misma y está producida por deshidratación y pérdidas de sales por medio del sudor que hacen que tengamos alteraciones hidroelectrolíticas.
En torno a la actividad física hay nuevas teorías como la del Dr. Martin Schewellnus que asegura que la fatiga es la única causa del calambre muscular y no la deshidratación. Otros en cambio
entienden que la deshidratación, el aumento de la temperatura, la acumulación de toxinas …como factores o mecanismos que nos llevan a la fatiga ( no en todas las actividades ).
Seguro que a lo que hace referencia Schewellnus es a la sobrecarga a la que sometemos a los músculos durante ejercicios de larga duración ( será una mala traducción la que he leído estos días).
En definitiva los calambres se pueden producir, a saber :- por alteraciones vasculares, deficiencias en el flujo sanguíneo o en el retorno venoso de la sangre, con la falta de aporte de O2 en el primer caso y con la acumulación de toxinas en el segundo. La forma en la que llegamos a estas situaciones puede ser desde una enfermedad, la utilización de calzado inadecuado hasta una mala postura en la que no dejamos pasar correctamente la sangre.- por deshidratación y pérdida de sales minerales ( potasio, calcio , magnesio ) durante el ejercicio , con alteraciones en la contracción muscular. La pérdida de líquido puede ser mediante el sudor o por la ingesta de sustancias diuréticas.- también se pueden dar los calambres por la irritación de un nervio, por ejemplo con una hernia discal afectando al músculo o músculos “conectados” a ese nervio.
En un sentido similar se pueden dar por estrés , como ocurre en la zona cervical ( por el sistema nervioso )- y por supuesto por esfuerzos musculares para los que no estamos preparados, como puede ser el intento de conseguir la forma lo antes posible en una persona sedentaria o que ha salido de una lesión, o en deportistas bien entrenados , como consecuencia de la dureza del partido , la temperatura ambiental , la superficie del terreno de juego…

¿Y cómo lo prevenimos?.
Sabiendo como se produce somos capaces de prevenir su aparición.
Si te ocurren habitualmente por la noche realiza unos estiramientos e hidrátate bien antes de acostarte.
Si puedes deberías cenar con tiempo para no acostarte durante la digestión, ya que en ese caso hay una alto % de la sangre trabajando en este proceso.
Si eres deportista y vas a realizar un ejercicio de larga duración , deberías hidratarte durante las dos horas previas a la prueba y durante la misma. Lo mejor es tomar bebidas isotónicas porque ya sabes que no es sólo agua lo que pierdes con el sudor. Calienta bien y realiza estiramientos antes de empezar. Como último consejo, procura no hacer esfuerzos para los que no estas preparado( si es durante una competición no te queda más remedio que prepararte bien en los entrenamientos ).
Tratamiento:
Estiramiento pasivo del músculo contraído de forma suave, progresiva pero enérgica.
Aplicación de calor suave si se tiene a mano. Pero es mejor el calor húmedo (compresa de hidrocollator).
Masaje.
Otra medida para aliviar o anular el calambre, cuando no se logra con un estiramiento o éste se hace doloroso, es pincharlo o presionando con fuerza (hasta sentir dolor) en el centro del labio superior. El mecanismo fisiológico de esta reacción, posiblemente de causa refleja, se desconoce.

lunes, 16 de febrero de 2009

Crónica de Misión Gt Solanas por: Pablo Lapaz


Cansado???

Siiiiiii!!!!!!

Muy cansado, pero como dicen por ahí "zarna con gusto no pica".
De las tres últimas Misiones Gt que llevo hechas sin dudas la más agotadora.
Para casi toda la gente creo que el mayor inconveniente fue el calor con el cual se corrió.
A algunos compañeros los vi llegar muy exaustos y descompensados por el esfuerzo
Lo bueno es que de todos los conocidos que fuimos: Fernando, Rai, Pablo, "el chino"Raúl Victor y Jorge ninguno abandonó y todos dimos batalla llegando al final corriendo.
Remo con mi compañero fuimos de los últimos si no los últimos en agarrar un bote, esto hizo que quedaramos muy bien posicionados para la salida, como dice el dicho: "los últimos serán los primeros". Antes de salir a eso de las 9.00 hs el agua era un plato y para la hora de la salida se empezó a picar con un viento del noroeste. Debíamos remar duro al comienzo tratando de salir de la zona donde revientan las olas y así lo hicimos, pero cuando pasamos este tramo el agua estaba crispada y había que ir rompiendo de costado.
Arrancamos entre los cuatro primeros hasta llegar a la boya donde debíamos dar vuelta, ahí comenzamos a sentir el agobio y quedamos relegados al puesto ocho gracias a nuestro cansancio y un par de choque con otros botes, a veces no entiendo como dos botes pueden chocar en el medio de tanta agua, ya me estoy empezando a sentir un pirata, envistiendo y siendo envestido por otros, luchando por seguir adelante, transformando mi remo en un arma de defensa letal. Luego de girar en la boya ya nadie nos chocaba y seguimos peleando con nuestros músculos cansados, remamando a puro pulmón y concentración, tratando de no perder posiciones y llegando a la orilla en octavo lugar.
Bicis
Luego de llegar a la orilla subimos a las bicis y comenzamos a tranco firme a pedalear sin mayores problemas hasta un arroyo, el cual debíamos pasar con el agua por la cintura. Allí pasé a unos cuantos agarrando tanto embalaje que me separé unos metros de mi compañero. Y allí como pensaba que debía pegar la vuelta giré y se me dió por retornar, pues calculaba mis distancias a ojo. Pablo mi compañero siguió adelante sin percatarse de mi metida de pata. Mientras cruzaba ese arroyo lleno de escombros y desechos, tastabillé y casi me caigo en eso alguien de la organización me gritó "cuidado es por acá" marcandome un lugar más seguro, en eso escucho una voz de un buen compañero "de cuyo nombre no quiero acordarme" que le dijo al hombre de la organización: "dejalo que se mate", en seguida pensé: "que le hice yo a este cristiano" pero bueno lo cierto es que más adelante este buen samaritano sería quien me haría dar cuenta de la metida de pata mía cuando pegué la vuelta antes de lo estipulado. Seguí rodando sólo, acompañado de Jorge Xavier y Victor Trillas hasta casi llegar a la playa, allí me preguntan: "¿no te habrás equivocado?" y yo respondí: "no " con voz firme nadando en mi ignorancia y mis compañeros de Sayago Running me dicen: "¿pero vos llegaste a la laguna?". Ahí alguna luz se me prendió en mi interior y les pregunté:"¿qué laguna?", Jorge me dijo: "tenías que seguir hasta la laguna", a lo que contesté: "pa'......que macana me mandé". Había hecho como cuatro km para atrás así que comencé a pedalear a todo trapo tratando de llegar a esa laguna y alcanzar a mi compañero que me llevaría como 15 minutos adelante. Más adelante el circuito se adentraba en un predio que pertenecía al ejército, en donde había que rodar unos tres km por campo, el cual estaba muy sucio, lleno de raíces y montículos bastante altos. Yo iba viboreando con mi bici muy rápido para lo que era el terreno y en una quedé desparramado en el piso enganchado de mis zapatillas, hacía un intento por levantarme y parecía un caballo en una pista de hielo, me volvía a caer, ya cansado de intentar despegarme de la bici me saco los belcros de las zapatillas las cuales quedaron prendidas en los pedales, finalmente logré subirme a la bici y me puse en carrera nuevamente.
Por allá en un puesto de control que estaba en la famosa laguna, llego nervioso por no ver a m compañero y le pregunto al muchacho: "¿no viste pasar al 42?, es mi compañero lo perdí", el muchacho mira el número de mi bici con cara de desconcierto y muy respetuoso él se fija en la planilla y me dice con la misma cara "si pasó" ahí respiré y dije: "que bueno, Pablo siguió adelante". Un detalle muy importante y creo que eso explica la cara de aquel muchacho, yo y mi compañero teníamos el numero 38, solo dios sabe por que en mi cabeza hubo alguna vez un 42, menos mal que alguien que iba delante mío llevaba ese número. Más adelante me crucé con Pablo y seguimos por suerte rodando juntos mientras le daba explicación de todo mi periplo.
Seguimos rodando hasta completar la parte de bici para comenzar a correr.
La corrida
Con Pablo arrancamos a correr muy lento, pues mis piernas me avisaban que se estaban por acalambrar y ahí mi compañero me acompañó con mucha paciencia. Recuerdo que al salir a correr escuché la voz de mi cuñado Raúl que me gritaba algunas cosas las cuales no lograba decifrar, creo que me alentaba o algo así (chiste interno). Con mi compañero llevábamos un ritmo suave, pero seguro hasta el Km 6, donde caminamos 1km aprox. entre el monte para recuperar energías. El calor ya se empezaba a sentir, pero todo cambió cuando por el Km 8 cruzamos por última vez el arroyo. "¡Que divina estaba esa agua por Dios!" parecía salida de algún cuento de adas. Seguimos corriendo y a falta de 3 o 4 km empezamos a ir cada vez más rápido, calculo que iríamos a 4 minutos y pico por km. Cuando llegamos a la playa a falta de 2km para el final mi compañero se veía un poco cansado y yo le daba anímo dándole un montón de consejos para que no aflojara, en realidad mi pobre compañero pensaría que yo venía bárbaro, creo que estaba peor que él, todo lo que le decía y lo que lo alentaba en relidad era lo que yo me decía a mi mismo por dentro pero verbalizado en voz alta, el me creía y yo también me lo creía a mi mismo, y eso era lo importante. Salían frases como: "mirá la arena y concentrate en la respiración", "pensá que recién salimos a correr", "no pienses en el arco", "pensá que te quedan 5 km", "hace de cuentas que salimos un rato a entrenar", "nos quedan 500 metros" (en relidad faltaba como 1 Km) "tamo ahí", "ahora cuando lleguemos algo bien frío y un baño en la playa", en fin al pobre Pablo lo tendría repaspado, y aquel ser seguía metiendo puro corazón y garra, siempre en silencio concentrándose cada vez más en cada aliento para ganarle a los calambres. Confieso que yo también venía acalambrándome, enlos dedos, cosa que nunca me pasó, tenía que pisar más bien con el talón para no acalambrarme. Finalmente cruzamos ese arco como si estuviéramos pasando por debajo del arco del triunfo.
Creo que vale la pena agradecer a mis dos compañeros Jorge y Victor, los cuales me avisaron que me había euivocado en el camino y a Raúl cuando me pegó un grito para que me reenganchara con Pablo.
Terminé muy cansado, confieso que ahora no tengo ganas de planear mi próxima aventura, seguro que mañana como siempre sucede ya me va a empezar a picar ese bichito que no nos deja quietos y nos hace cosquillas en el estómago cuando nos enteramos de alguna carrera. Siempre al final, luego que se va el cansancio, nos damos cuenta que esto de correr es un camino de ida, pero no de vuelta, es un motor que llevamos dentro, algo así como nuestro corazón que siempre esta bombeando.

martes, 10 de febrero de 2009

Crónica de MTB "La Carolina" (por Pablo Lapaz)

¿Suerte de principiante, animarse a más o una pequeña locura?

Carrera rara si las hay!!!Todo comenzó hace unos días cuando le comento a Claudia la posibilidad de correr juntos “La Carolina”. Fue así que a falta de dos días para la carrera salimos a entrenar por primera vez en una pista de moto cross en dónde estuvimos un par de horas.Con esa elemental preparación salimos a San Carlos, pero con muchas ganas de pasear juntos en bici.La noche anterior a la carrera y el ritual del armado de las cosas, lo viví multiplicado por dos, pues ahora éramos dos los locos en cuestión. Durante todo el día previo Claudia estuvo padeciendo todos esos sentimientos entremezclados (ansiedad, nerviosismo, reflexión mesurada, alegría, duda, etc), de los cuales, los que corremos siempre fuimos todos víctima en nuestra primera vez. Era como tener un espejo o alguna voz interior que me hablaba las 24 horas y cada cinco minutos, de Claudia salían frases como: “y cómo será, será muy difícil?”, ¿qué calza será mejor para llevar?”, “¿y si no llego?, bueno igual”, “¿yo soy una inconsciente no? “,” ¿tendría que haber entrenado más no?”, ” ¿y si la haces solo?”,” yo me muero de vergüenza, van a estar todos tus compañeros”. En fin la lista de frases podría ser más extensa aún.La noche previa.Apronté todo como de costumbre y terminamos acostándonos como a la 1:00 am.A las 4:00 am cuando me levanto por 5min al baño observo a Claudia que estaba en la cama con los ojos abiertos como si hubiese tomado café por 5 horas seguidas. Intenté dormirme sospechando que iba a venir alguna de esas preguntas típicas de la que uno se hace en la noche previa a la carrera. Y lo que intuía sucedió: al instante llovieron frases como “no puedo dormir”, “me duele un poco el estómago, algo me habrá caído mal”,” estoy nerviosa”, ”ahora te entiendo”, y yo pensaba para adentro: “si yo también te entiendo ………….¡¡¡pero por favor …..quiero dormir!!!!!. De igual manera yo no le decía nada y lo único que salía de mi era una risa silenciosa para que no se diera cuenta que estaba despierto y así no me daba charla y podía seguir durmiendo, pero finalmente lo logró, me desvelé, así que a las 6:00 am, casi sin dormir nos levantamos para salir. Que bueno, ahora no solo debía hacerme cargo de mis locuras de correr, sino también de cargar con las ajenas.

La llegada a San Carlos
Cuando llegamos vi un ambiente muy profesional, buenas bicis, buenas pantorrillas, pero como íbamos a pasear y nuestro único objetivo era llegar al final no me preocupé demasiado. Llegamos muy tarde a San Carlos casi a la hora de largar, apronté las bicis y la mochila y cuando vamos a salir Claudia dice “Pablo,¿ cómo voy a correr si mi bici no tiene pedal?”, ¡faltaba un pequeño detalle no!, ahí rápido busqué el pedal en el desorden de la valija poniéndolo en tiempo record. Subimos a las bicis y salimos rápido a encontrar a los demás.
La carrera
Arrancamos a ritmo controlado, para el que no entiende mucho ahí todos los ciclistas van a una velocidad de paseo por 1 Km aproximadamente y largan todos juntos más adelante, previa charla la largada donde se dan detalles del circuito, pero nosotros íbamos tan despacio que quedamos muy atrás. A los 500 metros ya los habíamos perdido de vista al punto que tuvimos .que preguntar a alguien para donde había agarrado el pelotón. Cuando llegamos donde todos estaban escuchando al comisario de carrera para salir, llegamos tan despacio que escucho “buena suerte…..3, 2, 1 y todos arrancaron, así que de la charla nada. Ahí miro a Claudia y la veo cansada, ella me dijo: “seguí vos, dale igual es lo mismo” confieso que por un minuto dije: “si sigo solo porque esto va a estar muy complicado…..hizo 1km y ya está cansada, no vamos a llegar ni a la mitad del recorrido”, pero ahí le dije muy decidido:……”no dale vinimos a pasear, si estamos cansados nos bajamos y caminamos “. Así que arrancamos siendo los últimos del pelotón pero por un amplio margen, a los dos kilómetros cuando el camino se terminaba estaban unas 20 personas con autos, los cuales serían familiares mirando el pasaje del pelotón, escuche como dos aplausos, aunque creo que era uno solo, y grite: “vamos, vamos ….aplaudan a estos últimos”, y otros entre risas piadosas nos apoyaron con sus aplausos.Ahí transitamos un largo rato por campo, y como Claudia venía bien, por momentos le exigía un poco más, por suerte lo del comienzo solo había sido ese ahogo previo que después se va.Como nosotros no habíamos tenido tiempo de entrenar como se debe, el día previo le enseñé algunos truquitos y la hice andar por un terreno bien complicado, no extenso, pero muy técnico, lo cual en esos primeros kilómetros de campo nos vino muy bien , pues venía manejando bárbaro el circuito, lento pero seguro. En todo ese trayecto y hasta el final le iba diciendo que cambios hacer y la verdad que ya a los diez kilómetros estaba bastante cansado de escuchar mi voz, pero igual estuvo bueno porque estaba verbalizando todo lo que uno se dice a si mismo durante una carrera. Habían al comienzo algunos repechos un poco complicados en donde ayudé a Claudia empujándola de atrás, algunas veces con mi mano en la espalda y otras tomándola de la calza, modalidad esta que abandoné a los pocos kilómetros pues se quejaba que le resultaba incómodo. Más adelante nos encontramos con el primer puesto de hidratación donde por casualidad había una señora que nos dijo: “me queda esto de agua…¿lo quieren?”, era una botella de medio litro de agua con un poquito en el fondo, por supuesto que dije “no gracias” y seguimos, ya no quedaba nadie en ese puesto. Luego en el km 12 aprox. comenzamos a ascender un repecho bien pronunciado por un trillo. A la mitad Claudia se bajó, pues estaba sintiéndose un poco mal, tomé las dos bicis y ella caminó a mi lado hasta que llegamos a la cima, en donde se sentó. Ahí le tire un poco de agua en la nuca, tomó un poco de Gatorade y descansamos por unos 10 minutos.Seguimos rodando un poco y se vino uno de esos comentarios que nunca se pueden hacer a un compañero de ruta. Supongo que en la desesperación por no quedar solo y ver a otro cristiano como uno Claudia me comenta: “mirá allá va uno”, por supuesto que mi primera reacción fue ubicar en el paisaje que tenía delante a ese corredor en cuestión que mi compañera decía divisar, mi plan era que tratáramos de alcanzarlo para así seguir rebasando a uno y a otro y a otro. Pero yo hacía un esfuerzo para identificar algo que sobresaliera en el paisaje y lo único que veía a lo lejos era una cinta amarilla de esas que marcan el camino colgando de un poste la cual se movía sinuosamente con el viento, entonces le pregunté: ¿dónde lo ves?, ella respondió: “allá” apuntando con brazo firme a aquel pedazo de nylon, entonces por supuesto eche a reír y le dije: “pero es una cinta”, ella contestó: “¿si?, mirá que me parece que no… mh mh!”. Pero la alegría por pasar a alguien se le desvaneció cuando se percató de que aquel veloz corredor no era más que una cinta amarilla moviéndose con el viento JA JA JA. La muy desgraciada parecía burlarse de su mala vista que por el cansancio o por algún artilugio inventado por nuestra traicionera compañera:…….la mente, le hacía inventar contrincantes.Luego rodamos por unas bajadas a 50km/h con todo ese viento acariciándonos la cara. Le comenté a Claudia: “¡viste que sensación hermosa de libertad!” a lo cual ella me respondió con la cabeza para no descuidar el camino y no terminar en una cuneta. Unos dos kilómetros más adelante llegamos al segundo arroyo, en donde sinceramente daba ganas de quedarse, el agua bien fresca nos daba por arriba de la rodilla y se veían unas mojarras que iban para un lado y para otro como queriendo adivinar nuestros movimientos. Cruzamos caminando y luego de subirnos a las bicis rodamos un poco por campo, a nuestra derecha había un monte de esos que están en todas las carreras de donde salen un sin fin de silbidos de diferentes pájaros. Mientras tanto yo le decía a Claudia: “ves porque me gusta tanto hacer esto “ teníamos toda esa naturaleza para nosotros, con todos los sonidos y olores que hacen al campo.A los 17 kilómetros el camino se abría en dos, ahí debía haber alguna indicación que según mis compañeros estuvo en donde nos marcaba a las duplas el sendero a seguir. Lo cierto es que no había nada y optamos por el camino que nos parecía el más correcto. Ahí le dije: “que bueno estuvo haber visto el circuito en el google” y ella mordió los labios como asentando. Nosotros en la noche anterior habíamos hecho y memorizado todo el recorrido por google en la opción Maps, cosa que sinceramente nos fue muy útil, pues siempre estuvimos recorriendo todo como si ya lo hubiésemos hecho alguna vez.Por allá adelante otra división del camino que nos hizo dudar, para variar recurrimos a SAN GOOGLE y volvimos a elegir correctamente el camino que debíamos hacer porque para variar no había nadie ni nada para marcarnos la vuelta.En el camino aparecían tiradas no más de diez bolsas rotas contra el piso, recordándonos que allí en algún momento hubo un segundo puesto de hidratación, pero ya no había ni gente, ni agua, ni nada, pero bueno seguimos optimistas descargándonos nuevamente con la organización. Unos 3 o 4 km adelante le pido a Claudia que se hidrate mientras yo la remolcaba del manubrio, lo que nos hace perder el equilibrio y Claudia se desparrama a unos 20Km/h sobre el pedregullín. Por suerte había llevado un botiquín de primeros auxilios y comencé a curarla. Se había golpeado y raspado un poco, la rodilla era lo que se veía más feo, tenía un corte chico pero profundo. La lavé con agua oxigenada, le puse iodofón con unas gasas en la mano y la rodilla, poniéndole una muslera en la rodilla por encima de la gasa y en la mano derecha un guante para que le aguantara la gasa de la mano. Ya estaba pronta para el baile de disfraces. Cuando terminó la asistencia nos subimos a las bicis y seguimos, pero a los pocos metros una nueva dificultad, con la caída quedaron los cambios trancados en un piñón mediano y lo único que podía hacer era cambiar de plato. La capacidad técnicas de la bici se redujo a la mitad y fuimos ganando velocidad en las bajadas a puro empujón mío. Venía a toda velocidad le gritaba a falta de medio metro: “guambia que vengo” y le daba un buen envión, como yo perdía velocidad pedaleaba fuerte para alcanzarla y de nuevo la misma técnica y así la fuimos llevando. Recuerdo haberle preguntado con un poco de culpa: ¿y cómo vas?, a lo que me respondió: ” voy bien”. Yo no podía creer la fortaleza de la debutante tenía una bici rota, el cuerpo machucado y ahí seguía dando batalla, igual creo que en su interior ya se había dado cuenta de eso que a todos nos pasa, que ya no había vuelta atrás, la única opción era seguir adelante.Ya íbamos por el Km 27 o 28 y veníamos bien luego de la caída que había sido en el Km 20, así que el miedo a no llegar se nos fue y cruzamos el último arroyo rumbiando a la llegada a falta de unos 4 o 5 Km. En fin llegamos sin pena ni gloria, con nuestros compañeros de Sayago que nos esperaban aplaudiendo en lo que suponía que era la llegada.
La llegada
En fin fuimos a bañarnos y cuando salgo me comenta Victor: “mirá que te llamaron…salieron primeros” a lo cual yo le respondí: “nooo… me estás jodiendo”, “el me dijo es en serio”, se imaginan ahí salí como un loco y reclamé al que daba los premios nuestro premio, yo me conformaba igual con un terrón arriba de un pedazo de madera, pero lo cierto es que eran dos trofeos de vidrio. Ahí mismo salí corriendo como un niño de cuarto de escuela que sale al recreo a buscar algo importante, y me dirigí a los vestuarios donde estaban Rai Jorge y Juan bañándose y les grité: “compañeros ganamos vamo arriba”. Aquello no tenía mucha explicación en la cabeza de alguien medianamente normal, mis compañeros me miraron 1 segundo sin entender nada y luego que comprendieron se rieron con cara de no entender mi gran alegría. Pero bueno supongo que todo es parte de esta locura de correr o que me tomó por sorpresa, pues nunca me he subido a un podio. Aunque ahora que lo recuerdo en esta ocasión fui tan desgraciado que tampoco lo hice por estarme bañando, de hecho cuando quise sacarme una foto en el podio con mi compañera ya lo habían desarmado. Así que experimenté la misma sensación de abandono por parte del público que en la Maratón de Pta del Este, cuando nadie se percató de mi llegada. E n esta oportunidad salimos con mi señora primeros en nuestra categoría y también hice mi pasaje por la fama sin flashes ni aplausos JA JA JA.Fuera de toda broma debo reconocer que está bueno ganar algo alguna vez, aunque seamos muy pocos los que competimos en esa categoría. Rescato como cosas positivas de esta experiencia el debut de nuestro compañero Juan quien anduvo muy bien en esta primer carrera, el debut de Claudia con su suerte de principiante, los momentos compartidos con las familias y amigos y el poder tener un cuerpo que nos permita entregarnos a todo esto de lo cual cada vez estoy más enamorado. Recuerdo que después de la carrera en el almuerzo con mis compañeros comenté: “que bueno poder disfrutar de todos esos paisajes y no ser dueño de ninguna tierra”. Cada carrera nos regala olores, sensaciones, paisajes y nos deleitamos con todo lo bello de la naturaleza, dejando pasar por nuestros cuerpos torrentes de adrenalina, que nos mantienen en armonía con la naturaleza y con uno mismo, esas son las pequeñas pero grandes cosas que quedan de estas carreras. Solo recuerdos, imágenes y flashes que continúan al día siguiente y que nos dan el empuje para organizar nuestra próxima aventura.Esta vez una total e inconsciente mujer se largó a hacer una competencia sin entrenamiento ninguno, creo que no es tan difícil largarse a hacer algo, solo hay que animarse. Algunas veces nos perdemos en planificaciones y no nos animamos a hacer las cosas por miedo a no estar preparados. Hay que animarse a hacer alguna locura de vez en cuando, esas son las cosas que nos mueven a actuar, será por eso que anda en la vuelta esa frase que dice: “esos locos que corren”. Sin esas locuras o desafíos planteados en determinados momentos de nuestro existir, seríamos sólo simple espectadores de nuestra propia vida y no artificies de ella.

jueves, 5 de febrero de 2009

Frases para pensar.....

“El camino hacia el triunfo se vuelve solitario porque la mayoría de los hombres no están dispuestos a enfrentar y vencer los obstáculos que se esconden en él.
La capacidad de dar ese último paso cuando estás agotado es la cualidad que separa a los ganadores de los demás corredores”

miércoles, 4 de febrero de 2009

Algo más sobre el Maratón

1 Amodo de Introducción
Un maratón es una prueba atlética de resistencia con categoría olímpica que consiste en correr a pie la distancia de 42.195 metros. Forma parte del programa olímpico en la categoría masculina desde 1896, y en 1984 se incorporó la categoría femenina.
2 Breve reseña histórica
Su origen se encuentra en la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 A.C murió de fatiga tras haber corrido unos 40 km desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. En honor a la hazaña de Filípides se creó una competición con el nombre de "maratón", que fue incluida en los juegos de 1896 de Atenas inaugurados por el Barón Pierre de Coubertin.
En estos primeros Juegos Olímpicos el gran héroe fue el ganador de la prueba de maratón, un pastor griego llamado Spiridon Louis, que fue seleccionado casi por obligación por un oficial del ejército griego. Antes de la salida permaneció dos días en oración y ayuno. Al final de la carrera entró en solitario por la meta para delirio de sus compatriotas, salvando así el honor helénico, dado que fue el único triunfo griego en una prueba de atletismo en estos juegos. Esta victoria lo convirtió en una persona rica; incluso un carnicero se ofreció a darle carne de por vida y un zapatero a calzarle. Murió sin faltarle nada.
Los 42.195 m por los que hoy día conocemos el Maratón datan del año 1908, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres y la reina estableció, sin quererlo, esta distancia como la distancia oficial de la carrera de resistencia por antonomasia. Esta distancia es la que separa la ciudad inglesa de Windsor del estadio White City en Londres. Los últimos metros fueron añadidos para que la final tuviera lugar frente al palco presidencial del estadio.
Inicialmente todos los maratones eran masculinos. Las carreras femeninas comenzaron en la década de1970 y hoy casi todas incluyen una modalidad para mujeres. El maratón femenino fue introducido en el calendario olímpico por primera vez en los Juegos de Los Angeles del 84'.
3 Leyenda de Maraton
En la ciudad griega de Atenas, las mujeres esperaban saber si sus maridos ganaban o perdían la batalla en la llanura de Maraton(lugar ubicado aproximadamente a 42 km.) debido que sus enemigos persas habían jurado que tras vencer a los griegos irían a Atenas a saquear la ciudad, violar a las mujeres y sacrificar a los niños.
Al conocer esto, los griegos decidieron que si las mujeres de Atenas no recibían la noticia de la victoria griega antes de 24 horas, coincidiendo con la puesta del Sol, serían ellas mismas quienes matarían a sus hijos y se suicidarían a continuación. Los griegos ganaron la batalla, pero les llevó más tiempo del esperado, así que corrían el riesgo de que sus mujeres, por ignorarlo, ejecutasen el plan y matasen a los niños y se suicidasen después.
El general ateniense Milcíades el joven decidió enviar un mensajero a dar la noticia a la polis griega. Y aquí se mezcla la historia con la leyenda: Phillípides, además de haber estado combatiendo un día entero, tuvo que recorrer una distancia de entre 30 y 35 km para dar la noticia, puesto que la ciudad de Marathon está al noroeste de Atenas, a no mucha distancia. Tomó tanto empeño en llegar a su destino a la mayor brevedad que, cuando llegó y cayó agotado, sólo pudo decir "Niké" (nombre de la diosa de la Victoria).
Otra versión nos la da el historiador Heródoto. Según él, Phillípides fue enviado hacia Esparta para pedir asistencia militar y poder repeler la invasión de los persas, quienes estaban avanzando hacia Marathon. Según Heródoto, Phillípides corrió desde Atenas a Esparta en dos días, recorriendo 240 km. Afortunadamente para los corredores de hoy, los fundadores del C.O.I. tomaron la primera versión y fijaron la distancia de la carrera en 40 km, aunque existe una carrera anual en homenaje a esta gesta denominada Spartathlon, que recorre la distancia desde Atenas a Esparta. A pesar de que muchos creen que sólo por eso el maratón recibió su nombre, es incorrecto, ya que en general los soldados griegos eran excelentes corredores y en esa batalla todo el ejército ateniense debió correr una gran distancia para llegar a la costa de su indefensa ciudad antes que los barcos persas. Cuando los persas llegaron no podían creer la increíble fortaleza de estos soldados y abandonaron sus intentos de conquista.

4 Consideraciones físicas
En un principio puede parecer que el maratón es una prueba para personas de una salud muy buena. Lo cierto es que el entrenamiento para maratón es lo que lleva a tener esa buena salud. Existen corredores de maratón de entre 18 y 90 años. Esta disciplina modela el cuerpo y su fisiología, aumenta la capacidad cardiopulmonar.