lunes, 18 de enero de 2010

Salomon............ a pura sonrisa!!!

Atravesaron barriales, cunetas y montes.

Conquistaron una y otra y otra cuesta, después de cada una se largaron a todo trapo en esas bajadas sinuosas de balastro suelto. Saltaron entre pedragales y árboles caídos, cruzaron un arroyo con el agua por el pecho, lanzándose a correr por la arena pesada como gurises chicos, mientras el sudor les bañaba la piel.

¡Ahhhh.......... pero allí estaban ellos!…….. con su sonrisa de oreja a oreja, los pulgares levantados y sin mostrar cansancio alguno, después de hacer 20900 metros, faltaban tan sólo 100 metros nada más y les sobra ríos de felicidad en el alma.
Todo para qué………………para conquistar ese preciado arco y ganarle una vez más a la VIDA

Vaya este pequeño tributo a todos esos locos que corren sonrientes por la vida, entregándose al goce y al disfrute de algo tan simple como correr correr y correr, utilizando más músculos que cualquier otro corredor, pues la cara también cuenta!!!

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Video de Salomon Running Race 2010(Punta Ballena)1.wmv

viernes, 15 de enero de 2010

Crónica de Aventura Lobos Columbia (por Pablo Lapaz)



QUE NOCHE TETE........!!!





Esta si que es una historia muy muy muy larga en la que los detalles son tantos que me detendré sólo en lo más jugoso de ella.
Con mucha sangre en las venas, un poco de entrenamiento y el auto lleno de “cacharpas”, (herramientas, bicis, chalecos, boyas, indumentaria, alimentos, etc, etc) llegamos a Punta del Este con mi compañero Victor Trillas temprano, a eso de las 17 hs.
Era la quinta edición de la Aventura Lobos Columbia, nuestra excusa para perdernos en un montón de horas de esfuerzo físico, adrenalina y la tan preciada AMISTAD.
Mientras todo el JET SET puntaesteño paseaba frente a nuestros ojos, eran testigos de nuestros aprontes en plena rambla de la mansa (luces, mochilas, vaselina, camisetas, calzas, guantes, etc etc), eso sí nadie se paraba a preguntar nada, no vaya a ser que en una de esas la cosa resultara contagiosa ja ja ja ja.

Finalmente partimos en los ómnibus que nos llevarían a la largada, un lugar secreto, que resultó ser Sierra de los Caracoles.
LA LARGADA
(“punteros por 10 minutos”)

Salimos con el amigo Trillas, entreverados entre un grupo de siete parejas, que iban al frente del pelotón a un lindo ritmo. Al poco rato el grupo quedó sólo, separado del resto de los corredores.
Nosotros con nuestra logística le poníamos música al grupete, llevábamos las patas de rana colgando de las mochilas como cencerros, mientras nos chicoteaban las caderas, aquello era un carnaval, yo pensaba: “más vale que esto sirva para algo”.
A los cuatro km, el camino se abrió en dos y el desconcierto nos invadió a todos,(¿ o no?) ja ja ja, ahhhh …..!!!, porque en estas carreras, la picardía se transforma en una herramienta más. En la viña del señor hay de todo, los que la tienen clara y buscan desprenderse del resto, los que están perdidos y siguen adelante y los que tienen alguna idea, pero con dudas deciden ser cautos y no quedarse, en esta última categoría se podría decir que estábamos con Victor.
Finalmente dejamos el camino y nos adentramos en el medio del campo, MI LUGAR por naturaleza. Fuimos corriendo alumbrados por la luz de la luna sorteando pastizales, alambrados, arroyos, montes, y cuanto se metiera en el medio, ante las miradas de las vacas que lo único que hacían era comentar entre ellas ese suceso tan extraño que desfilaba frente a ellas.
Con Victor fuimos haciendo un muy buen trabajo de equipo, alternándonos en el trazado del recorrido, ya que había que ir zigzagueando entre los desniveles del terreno, buscando partes altas y “limpias” para correr. Todo eso a 5 min/km, en plena oscuridad y manteniendo un rumbo, que parecía ser directo a una sierra, que no era más que una mancha más negra que el horizonte, a unos 6 km al frente.
MOUNTAIN BIKE

("con compañero, pero más sólo que el uno")
Terminamos el trekking, y nos subimos a las bicis. Cuando miro tengo a mi compañero como a 200 metros y alejándose, un mapa que se me volaba, una linterna que para que alumbrara había que bajar la mirada y dejar de ver al frente, todo eso a 30 km/h, ¡aquello era mucha locura para mí! Por allá alcanzo a mi compañero y desisto de la logística para iniciar la terapia de grupo, intentando convencer a este cristiano de que había que ir más lento para no perdernos, pero el amigo nada. El era pura adrenalina y yo tomaba suculentas cantidades de aire para no regalarle algún que otro improperio..
A los 10 minutos…….. sassss …….lo inevitable, nos perdimos, pero por suerte nos dimos cuenta y corregimos el rumbo.
Tomamos un camino que al rato pasó a ser un trillo, más adelante se esfumó en el medio de un barrial y luego de caminar entre el barro y con las bicis al hombro, el barrial se trasformó en agua hasta las costillas, así caminamos unos 500 metros, con la incertidumbre como única compañera.
Las opciones no eran muchas, o nos dábamos vuelta,”¿ pero a dónde?”, o seguíamos para adelante “¿pero a dónde?”, así que me limité a poder ver algo en el medio de la oscuridad y confiar en el instinto y los sentidos. Los sentidos no nos decían nada, pues no se escuchaban otras voces delante, a la izquierda nuestra estaban unos molinos de viento, que no eran más que 3 luces rojas en lo alto de una sierra. Con el mapa en la mano esto nos indicaba que estábamos bien y como el instinto nos mandaba al frente, decidimos seguir sin pensar demasiado, finalmente resultó ser una buena decisión.


BIKE &RUN

(“¿alguién vió a mi compañero?"”)

Luego de rodar un rato llegamos a la parte del bike and run, aquello parecía ser un regalo divino, tan contento estaba mi compañero… que cuando miro para delante, este pequeño animalito de Dios desapareció, salió a correr como un loco, sin mapa, ni compañero, ni nada más que su humanidad. Yo que soy bastante calentón trataba de conectarme con el alma de Sei Baba, mientras mi cuerpo no paraba de girar las patitas a todo trapo para alcanzar a aquel demente.

Por allá lo alcanzo, el desquiciado venía desbocado siguiendo a otros, ja ja ja ,“que tipo suertudo” pensé, “el condenado todavía viene bien rumbeado”.



BOYA CROSS


(“como palos que los lleva la corriente”)



En un agua que estaba más templada que la noche nos echamos a nadar encima de aquella cámara de auto, contentos con nuestras patas de rana, este gran avance del ser humano, que a los 20 minutos quedó obsoleto ante el hermoso recorrido que eligió el amigo Beltrán.
Por momentos en el arroyo solo se podía caminar entre las piedras, así que las patas de rana más que una ayuda eran una trampa mortal. Me pegaba cada porrazos monumentales caminando entre las piedras, era como correr de sancos entre pedregales. Pero eso no era, nada todavía debía nadar con los championes de running entre el chaleco y el pecho, único lugar seguro para no perderlos en el agua, pero cada 10 segundos se me subían al cuello y me ahorcaban. Aquello era demasiado, así que decidí sacarme las patas de rana y en un simbólico acto, las aventé con todas mis fuerzas a una enramada…ahhhhhhhh, me sentí un hombre nuevo.
En el medio de ese arroyo nos agarró el amanecer, ……que hermoso !!, al frente un cielo que empezaba a teñirse de ámbar, a los costados la vegetación que se teñía de verde y el canto de los pájaros que salían de todos lados. Honestamente y apartándome del esfuerzo propio de la carrera en sí, fue UNO DE LOS MÁS LINDOS AMANECERES que he tenido, realmente para enmarcar.
El arroyo por momentos se cerraba de vegetación, mientras me preguntaba: “¿llegamos?” que llegar ni llegar, había que descubrir en la espesura del monte donde se metía la corriente, muchas veces era tan pequeño el espacio que apenas entrábamos, y luego de meternos en esa “cueva”, la corriente nos llevaba con tanta fuerza que era imposible parar o direccionar aquella goma. Así que la única opción era encomendarse a los Dioses y mantenerse bien arriba de aquel pedazo de caucho para no dejar alguna parte de nuestro cuerpo enganchada en alguna piedra o tronco.
Como a las dos horas de estar en el agua el cansancio ya hacía su trabajo y entonces es cuando surge la conexión con el YO, ese ser primitivo que no sabe de flaquezas, el cansancio allí no se siente y los movimientos físicos se transforman en algo automático, la mente trata de apartar la fatiga y los pensamientos van y vienen, todo sirve para distraer la atención y abstraerse del cansancio.
Muchas veces miraba para atrás y veía a mi compañero más maltrecho que yo, eso me daba fuerzas para apartar aún más mi cansancio. Yo pensaba “si este se queda acá estamos fritos”, pero el amigo soportó como un león y a pura garra logramos completar el boya cross.

Luego de salir del agua y con las gomas a cuestas debíamos correr unos 7 km, hasta donde estaba la bici con la que haríamos el bike & run que sería de 7 km.
Completamos estas dos etapas con mucho cansancio y con un extravío en el medio, que nos costó como 3 km de más y que tres parejas nos hicieran viento en la espalda.


MOUNTAIN BIKE

(“cuando queda sólo la cabeza”)

Como a las 7 horas y pico de carrera comenzamos nuestra penúltima etapa, la bici.
Arrancamos bastante bien, pero al llegar a la Ruta 12 mi compañero comenzó a sentirse exausto, el calor, la sed, y la mala alimentación estaban pasando factura. Cada cuesta era un triunfo y las partes planas parecían sierras. Lo único que sobraba a esa altura era orgullo y determinación, porque todo lo demás lo habíamos perdido 40 km atrás.
Yo en el medio alentaba a mi compañero y me alentaba verbalizando los pocos kilómetros que quedaban, le decía: “pero Victor lo que nos queda es menos que una salidita pa´ entrenar, tamo ahí, ahora no podemos aflojar”, todas las frases up que se pueden decir en una carrera se dijeron, de un lado y del otro, ahí es cuando uno realmente sabe lo que es correr con un compañero.


TREKKING FINAL

(“con ese último aliento”)

Y bue….habíamos llegado a la última etapa, correr por la playa,……¿correr? Ja ja ja, ni trotar se podía, a la primera zancada en la playa nos dimos cuenta que la cosa no sería fácil, “taba pesadita la arenita!! “, las patas se nos undían como 15 centíometros.
Aquello era humillante, pero al mirar para adelante vimos a otros competidores caminar, así que pensamos: “vamos a hacer con esto lo mejor que podamos”. Así que nos limitamos a hacer trotes de 2 metros a 7 min/km y caminar 200 metros, ja ja ja.
La estrategia no estaba tan mal, ya a la mitad de este tramo habíamos pasado a cinco equipos, mientras todos caminaban, nosotros trotábamos aunque fuera 1metro, todo valía para sumar y achicar distancias.
Ya a falta de 2 km habíamos pasado a 7 equipos y teníamos a otro equipo a unos 150 metros. Con Victor fuimos acercándonos de a poco para no tentar a los cristianos a que se mandaran un pique fulminante, ja ja ja. A falta de 500 metros estábamos a 20 metros de los amigos, a la espera de que picaran para dar nosotros todo lo que teníamos, y así pasó, apuraron un poco el tranco, nos miramos y sin decirnos nada salimos disparados sin mirar para atrás, con el arco a nuestro frente. Los pasamos con mucho coraje para ganar velocidad y más concentración para no ahogarnos.
Cruzamos el arco a todo trapo, con nuestras manos apretadas y el corazón bombeando felicidad para todos lados por un remate que vino de algún otro lado que no era de nuestros cuerpos.
Detrás del arco estaba nuestro compañero de fierro Jorge Xavier, que nos había hecho un aguante de varias horas esperándonos, confiado de que llegaríamos, ja ja ja ja.


LO QUE QUEDÓ

Fue una experiencia muy extraña, se abrieron puertas en mi interior que en la vida mundana rara vez se abren. Uno en estas carreras aprende a conocer lugares del alma que nos asombran, es como estar descubriendo lo más íntimo y escondido de otro ser humano, que no parece ser nosotros.
Recuerdo un golpe muy fuerte que me di en la pierna con una piedra mientras íbamos por el arroyo, pataleé con la pierna prácticamente dormida de dolor como por media hora, intentando disimular y sin dejar de darle ánimo a mi compañero que se veía muy cansado. Me consta que el habrá hecho lo mismo conmigo en muchos tramos de la carera, debe haber mordido más de alguna vez su cansancio para no dejarme tirado.

Una carrera tan larga y exigente con otro compañero a tu lado requiere de un apoyo mutuo y permanente, que termina siendo 90 % de la competencia, aunque parezca mentira lo físico, lo logístico, los medios, la alimentación, el agua, etc, pasan a ser lo más insignificante, el compañero y nuestro yo más profundo son ese motor vital, esa exquisita llama humana llamada GARRA.