lunes, 8 de marzo de 2010

Entre ruedas y championes

Un fin de semana a pura rueda y champión


Primera parada del fin de semana ……Aguas Blancas


Allá fuimos, bien temprano, por la ruta 8 hasta el km 91 y luego 7 km a la derecha por la 81 hasta llegar al camping, un lugar muy lindo y pintoresco para pasar en familia y con amigos,…….. realmente RECOMENDABLE.
Con la idea de entrenar un poco con el profe y pasarla bien, nos subimos a las bicis y a los 10 minutos ya estábamos en pleno campo.
Rodamos un buen rato trepando entre pedregales y montes hasta que………”STOP” -dijo el profe, mostrándonos un lago con una cascada al mejor estilo Hollywood.
Dejamos las bicis, los cascos, la ropa, los lentes y hasta las penas, aquello no daba pa´ mirarlo mucho, sólo había que tirarse y disfrutar de un chapusón. Al mejor estilo hombre araña, con un rapel asesino, bajamos por un costado de la cascada hasta aquella agua que nos regalaba años de vida con cada zambullón.

Bien frescos y en el medio del calor de la sierra, seguimos rodando entre los campos, que por momentos se parecían a alguna campiña europea. Una vez más me sentía un extranjero más divisando verdes para todos lados, praderas bien extensas que se perdían en el lomo de algún pedregal o en algún monte que le robaba la atención a toda esa magia.
Por momentos el idilio se rompía con las hermosísimas picaduras de los mosquitos que parecían aviones de guerra o con el grito de locura desenfrenada de algún compañero que en las bajadas daba rienda suelta a su catarsis.
Por allá llegamos al Castillo de Batlle, una hermosísima edificación con una vista increíble, ahora si que el cuento estaba en su mejor momento, parecía como si hubiésemos retrocedido en el tiempo hasta la época de los caballeros.
Castillo de Batlle OTRO LUGAR RECOMENDADO.

Ya con un poco de calor y después de haber rodado un buen rato pegamos la vuelta a una generosa parilla que nos esperaba de brazos abiertos.
Ahhhhh pero la vuelta sería a pura adrenalina, después de rodar entre pastizales pesados, plagados de mosquitos, habiéndole ganado a repechos repletos de piedras sueltas y con el calor que hizo lo suyo, nos merecíamos un remate de primera. Y ahí fuimos, a zambullirnos en largas bajadas, por caminos de ripio y campo, con el corazón latiendo a mil, a 50 y pico de km/h, dando saltos en el aire, derrapando y quemando cubiertas, aquello era todo una fiesta para el alma, solo LIBERTAD, PAZ y SERENIDAD en medio de tanto desenfreno, una mezcla exquisita que cuesta encontrar en el común de los días. Cada uno en la suya, gozando, y dejando llevar su espíritu con el viento y la velocidad, cada uno hermanándose consigo mismo, con su soledad, con sus miedos y su gozo………….ahhhhh!!!!
A la llegada al camping el brindis, la celebración y una buena parilla repleta de hamburguesas era el corolario para la jornada. En la sobremesa, infaltables las anécdotas, los recuerdos de otras carreras, esos tesoros que todos llevamos dentro, que han sabido ser guardianes celosos de nuestras frustraciones, victorias y esfuerzos.
Esos recuerdos que se comparten sólo con el hermano de locuras, con aquel compañero de ruta, con aquel que sabe de nuestra llama, con aquel que nos entiende y se ríe y disfruta en el encuentro con nuestras historias un similar con su yo más íntimo.
Por momentos las carcajadas iban y venían, por momentos la escucha atenta, que se asemeja a los cuentos de la abuela, mientras las proezas y los desafíos cumplidos son puestos a flotar en el aire por algún compañero. Son historias con un tinte a leyenda, son logros a uno mismo que se enmarcan en el alma y que al compartirlos quedan impregnados como un perfume en el otro.
Pero el idilio se terminó más rápido que el día y la vuelta se hizo impostergable, en mi interior solo quedó paz y alegría el ENTRENAMIENTO HABÍA TERMINADO!!!!



Ahora habría que esperar la próxima parada………………. San José, allí se desarrollaría la primera etapa del campeonato de la AAU.
Al otro día salimos para tierras maragatas, con la idea de encontrar poca gente, dado que era en el interior y con el comienzo de clases en plena ebullición. Lo de “poca gente” quedó desdibujado, al llegar UN MUNDO, un sol que vestía de color y luz a la fiesta, hacía mucho que no veía tantos equipos y con tantas ganas de empezar a correr……….IMPECABLE, eso demuestra que las cosas se están haciendo bien.
Después de idas y venidas, saludos y fotos entre todos los equipos se largó a correr el campeonato por las calles maragatas.
Yo arranqué a ritmo suave, al final de todo, tratando de encontrar esa chispa que me encendiera, fui tranqui sacando fotos un tanto aburrido hasta el km 6 creo, donde encuentro una singular figura dibujada en el horizonte. Era Jorge Xavier, “mi compañero de locuras”, como a él le gusta definir nuestra amistad.
Yo pensé: “al fin algo por que correr”, y allá me le prendí corriendo a su lado hasta el final.
Fuimos ganando repechos y rectas, con el aplauso de la gente que agolpada a los costados nos daba ánimo.
Ya a falta de 2 km mi compañero se empieza a cansar, pero con mucha concentración y fuerza de voluntad no aflojaba. Era realmente fascinante ver todas esas ganas contenidas peleando a rabear por salir de ese cuerpo, ahí entendí a que había ido a San José, el encuentro con el otro era mi mejor excusa para correr.
Me sentía orgulloso de correr a su lado, de ver su desempeño y sus ganas de correr por el simple hecho de dar lo mejor, es un regalo para el alma cuando vemos los logros de quien queremos y apreciamos y más si somos espectadores de lujo.
A falta de 400 metros se divisaba el bendito arco con una larga bajada que era como una alfombra roja para dejar lo último de lo último, así que no hice esperar la invitación y a pura manija y voces de aliento fuimos ganando más y más velocidad. Aquel paso corto tan característico de mi compañero se transformó en zancadas largas que le inflaban le pecho y seguramente también el alma, pues así se le notaba en los ojos.
Hermoso final digno de un verdadero remate!!!
BRILLANTE COMIENZO DE CAMPEONATO JORGE XAVIER!!!!!

Así que nuestra carrera estaba hecha, la tarea estaba cumplida.
Detrás de la meta estaban otros compañeros de Halcones, Sayago, Olimpia, Las Piedras, mi amigo y gran compañero Victor Trillas, y esas hermosas familias que siempre acompañan con toda la fuerza.
Me fui de San José con la misma sensación del sábado.
Salí en busca de un fin de semana de encuentro con la naturaleza y con el otro y me vine con una valija llena de hermosos momentos vividos.
No puedo quejarme de nada, todo resultó ser algo tan simple como un lindo regalo para el alma y el espíritu!!!!