jueves, 22 de abril de 2010

Crónica Aventura de la Piedra Alta



Este pasado domingo con Victor Trillas y Jorge Xavier dijimos presente en la 4ª Edición de “Aventura de la Piedra Alta, arrastrando el cansancio y lesiones del día anterior, en donde participamos de los 10 k de la AAU (Pando).

Llegamos a Florida temprano, con la familia de arrastro, con esas ganas de echarnos a correr juntos, pero la cosa de a poco se empezó a complicar.
Los encargados de la organización apenas llegamos nos dieron un MAPA, ahí pensé: y esto???, …..bueee, ahora que estamos en el baile bailemos”. Al rato nos presentaron la embarcación con la cual haríamos nuestra travesía, y ahí mismo se completó el álbum de sorpresas.
Que cosa complicada pa´ agarrarle cariño era aquel bote”, lo miré como diciendo……………..: “mientras me tengas a flote prometo traerte”, son esos amores que se aceptan a regañadientes cuando la escases abunda.

De todos modos rescato el gesto de los organizadores que nos llevaron la canoa hasta ahí y cediéndola a préstamo con la mejor onda y sin cobrar un peso……….MIL GRACIAS!!!


Con respecto a la carrera, misma estaba organizada en varias etapas: bike & run, mountain bike, trekking, mountain bike, remo, trekking, remo, boya cross y finalizaba con un run por las calles de la ciudad. Creo que quedé mareado de tantas transiciones, tenía un mareo tal que me daba igual subirme a un caballo o a un monopatín.

Arrancamos como siempre sucede muy fuerte en el bike & run, luego en la parte de bici bajamos bastante el ritmo, por lo que debimos quedar a mitad de tabla. Pero en la segunda parte de bici, luego de hacer un trekking de 3 km, quedamos más relegados aún, pues alguno de nosotros venía acusando cansancio y para hacerla redondita nos perdimos e hicimos unos cuantos kilómetros de más.
Pero la cosa no terminaba ahí, completamos la bici y nos dispusimos a remar por el Santa Lucía río arriba unos 4 km.
Ya al comienzo la cosa no pintaba muy linda con el agüita, ahí no más a los 600 metros se nos dio vuelta la canoa, y quedamos los tres en el agua con el vital medio de transporte dado vuelta. Después de un rato peleando para darla vuelta avanzamos 100 metros y el río no nos dejaba navegarlo. Debíamos trasladar esa canoa cargándola a pie como unos 200 metros.
Con la sangre caliente y el espíritu en alto, la cargamos…NO RESULTÓ, …..la arrastramos por la arena….NO RESULTÓ,…..la volvimos a arrastrar…….NO RESULTÓ, sólo faltaba llevarla a las patadas a aquella canoa que pesaba como muerto. Más de una vez nos miramos con Victor como diciendo: ¿y esto, ahora que hacemos?
Y en esas cosas que tiene el ser humano mezcla de creatividad y desazón, la dimos vuelta (campana) y nos metimos debajo de ella, aguantando el peso con la cabeza al mejor estilo tortuga ninja, “creo que después de eso me quedo la médula a la altura de la rótula” y la mollera se me volvió a abrir. Finalmente llegamos a la parte navegable donde la dimos vuelta en el agua con toda la bronca como pa´ aliviar el dolor de cabeza que dejaba aquel carromato.
Una vez en el agua, nuevamente fuimos abriéndonos paso en el río, coronado por esos montes autóctonos, que en otoño son una exquisita paleta de colores, amalgamando verdes, amarillos, rojos, marrones y grises.

Entre anécdotas y comentarios que juré a mis compañeros no repetir por este medio, ja ja ja ja fuimos avanzando, tratando de olvidar el cansancio y reafirmando nuestra condición de aventureros y amigos.
Esos 3 km río arriba los hicimos más con coraje y espíritu positivo que con técnica, llegamos a darnos vuelta unas tres veces, nos achacamos culpas unas 30, paramos de remar por la desmoralización y el cansancio unas 50, y nos golpeamos unas 100 veces contra ramas, palos y piedras de la orilla. Pero en aquella debacle creo nos regocijamos 1000 veces, no había de que quejarse, aquello era combustible para el alma, las dificultades eran nuestro motor, a cada una que surgía el espíritu se redoblaba y como equipo nos sentíamos más unidos.
Desde la orilla nuestra imagen debía ser lamentable, pero poco importaba para nosotros, ahí lo importante era dejarse llevar, o mejor dicho tratar de llegar!!
Finalmente llegamos a la mitad del recorrido en donde nos bajamos y debíamos correr como unos 3 o 4 km, de los cuales dos eran entre un cañaveral cortado, terreno totalmente nuevo para mí, no sólo había que correr sino ir esquivando a la carrera las cañas cortadas, manteniendo mucho la concentración para no clavarnos una de ellas en alguna zona de esas que duelen por un buen rato.
Luego de correr un rato por el campo, nos subimos a la canoa para remar río abajo unos 4 km de regreso. Ahí la cosa cambiaba completamente, había que tratar de mantener la canoa en la corriente y no dar de frente contra ninguna piedra ni chocarnos contra la orilla. Era como bajar el cerro de Montevideo arriba de una chata, y en un día de lluvia, la cosa no era de fuerza, sino de concentración y de mucha fe en cuanto santo anduviese en la vuelta.
Luego de terminar con la parte de remo yo debía cruzar el Santa Lucía en boya cross, mientras mis compañeros debían correr con una bolsa de arena, para encontrarnos del otro lado del río y emprender el último run de 3 km por la ciudad de Florida.
Completamos el último run, terminando la carrera en 5 horas 30 min sin penas ni glorias, quedando en penúltimo lugar.
Con respecto a la organización de la carrera destaco los recorridos escogidos y el trato después de la misma que fueron muy buenos, y ahí el premio se lo llevan unos esquicitos tallarines con los cuales nos esperaron al llegar. Hubieron algunos detalles que tuvieron que ver con el marcado del circuito de bici, en donde no estaban las famosas cintas amarillas lo que llevo a que nos perdiéramos, pero los paisajes y lo bien que la pasamos compensó todo eso.



De la carrera me quedo con los momentos vividos con estos amigos de fierro, también con las imágenes hermosas de los campos de Florida, y con ese exquisito espacio de goce perdiéndonos en la mansedumbre y sencillez de un simple río, donde el único motor eran nuestros brazos abriendo caminos en el agua. Que simple que parece todo, que conformista que termina resultando uno, pero que inmensamente grande es todo adentro nuestro con cosas tan pequeñas y ligeras.

¿Cuánto se necesita para ser feliz tan sólo un instante?

¿Cuánto vale escuchar a los pájaros en la orilla?

¿Cuánta paz es necesaria para compensar la que nos deja una travesía en bote?

¿Cuánta riqueza vale ese horizonte que devoramos a cada remada?


………………………….Cuánto?


Sólo un rato de vida


Hay una luz, una llama, un lugar para nosotros escondido en algún rincón del universo.
En mi caso, es el mundo libre y de naturaleza casi virgen, donde me lleno por completo y hago mía mi libertad y donde la comparto, casi en secreto con otros que como yo, eligieron esta hermosa locura de ser aventurero.

domingo, 11 de abril de 2010

lunes, 5 de abril de 2010

"La Misión" (carrera de montaña/150 km)


El espíritu de La Misión


Ya está en marcha la sexta edición de La Misión, una auténtica aventura, la carrera de trekking más espectacular y apasionante de la Argentina y una de las pocas en el mundo por su formato de expedición de 150 km en tres días y tres noches.

La semana de la carrera será la que va del 29 de Noviembre al 04 de Diciembre.
La Misión es una carrera, pero la esencia y el espíritu de lo que propone “esta” carrera tiene que ver con vivir la extraordinaria experiencia que resulta al estar uno inmerso durante esos tres días y tres noches caminando por los más asombrosos paisajes, en pleno contacto con la naturaleza. La Misión es como un peregrinaje, no importa si uno llega primero o ultimo, es el recorrido y lo que vive cada persona, como administra sus fuerzas, cuando y donde para a dormir, como resuelve los problemas y como enfrenta las adversidades.
Todo esto está reflejado en nuestro lema “llegar es ganar”. Es que en La Misión el solo hecho de llegar es una gran recompensa para ese esfuerzo extraordinario.Para completar La Misión no se deben tener habilidades especiales, no es necesario ser un escalador temerario ni un súper atleta, tampoco uno debe ser un experto navegante.
Para ir por el sendero correcto se deben seguir las instrucciones, mirar el mapa donde está marcado el recorrido, constatar el rumbo general que se debe seguir y aplicar el sentido común. El recorrido de La Misión es por senderos entre el bosque, algunas veces se va por caminos pero siempre por lugares posibles de caminar. Se suben montañas, se cruzan arroyos, se pasa por algunos sectores con nieve y la carrera no se suspende por mal tiempo. Para eso se lleva el equipamiento obligatorio.La Misión es una carrera dura, muy dura, pero no es imposible. La dureza de la carrera está en resistir los 150 km de marcha, administrando las fuerzas, los descansos y enfrentando los caprichos del clima.
Ese es el verdadero desafío que propone La Misión.
Un desafío físico y mental. Esto queda demostrado en el gran abanico de personas que completan cada año la carrera, desde corredores de elite como Ignacio Di Lorenzo que completó el recorrido del 2009 en menos de 32hs y casi sin parar a descansar, pasando por la increíble y ejemplar corredora Corina Fertonani que con 59 años llego a la meta en 50hs, en el puesto 53 de la general y una gran numero de hombres y mujeres de diferentes edades y condiciones físicas, varios mayores de 60 años, que se toman los tres días, durmiendo cada noche, para completar la carrera. Este es el verdadero espíritu de La Misión desde su origen.
Después de La Mision 2009, donde asistieron 500 corredores, este año estamos diseñando nuevamente un evento tan espectacular como siempre, nuevo recorrido, nuevas cumbres, nuevos senderos, nuevos paisajes, dos campamentos intermedios con sus respectivas cantinas, y una gran organización desplegada a lo largo del recorrido para cuidar el paso de los corredores.
Las inscripciones están abiertas desde http://www.lamisionrace.com.ar/ y los cupos son limitados a 600 personas.
También este año hemos lanzado las Mision Trail Series dos carreras de Trail, la Short Mision 40 km y la Half Mision 80 km. Estas carreras les servirán para prepararse y sumar kilómetros de montaña, es decir kilómetros de calidad, para llegar de la mejor manera a La Mision final.
Toda la info de estas series esta en la misma web www.lamisionrace.com.ar/mts